En la práctica clínica cotidiana aparecen con frecuencia pacientes que describen malestar corporal intenso pero no logran poner palabras a lo que sienten, que responden “no sé” ante preguntas sobre su estado emocional, o que relatan hechos con un nivel de detalle minucioso y un tono afectivo prácticamente plano. Estos patrones suelen asociarse a la alexitimia, un constructo dimensional que describe dificultades para identificar, diferenciar y describir estados emocionales, junto con un estilo de pensamiento orientado hacia lo externo y una vida imaginativa reducida.
La alexitimia no es un diagnóstico en sí misma, sino un rasgo que puede presentarse en distintos cuadros clínicos (trastornos somatoformes, TEPT, depresión, trastornos de la conducta alimentaria, entre otros) y que impacta directamente en la comunicación terapéutica. Cuando el paciente no puede nombrar lo que siente, técnicas que dependen de la verbalización emocional espontánea pierden eficacia, y el terapeuta necesita ajustar su forma de preguntar, de validar y de proponer tareas en sesión.
Este artículo revisa qué dice la evidencia disponible sobre estrategias de comunicación para facilitar la expresión emocional en estos pacientes, con sus alcances y limitaciones, y propone herramientas prácticas aplicables en sesión.
Qué es la alexitimia y por qué complica la comunicación en sesión
El término alexitimia (literalmente, “sin palabras para las emociones”) agrupa habitualmente cuatro componentes: dificultad para identificar sentimientos y distinguirlos de sensaciones corporales, dificultad para describirlos verbalmente a otros, un estilo cognitivo orientado hacia lo externo (pensamiento concreto, centrado en hechos) y una capacidad imaginativa reducida. En sesión, esto se traduce en discursos descriptivos y fácticos, respuestas lacónicas ante preguntas emocionales, quejas somáticas recurrentes sin correlato afectivo explícito y cierta dificultad para sostener el trabajo con imágenes o metáforas.
Para el terapeuta, el riesgo habitual es doble: por un lado, forzar la verbalización emocional genera frustración o retraimiento; por otro, evitar el tema por “no generar incomodidad” perpetúa el patrón de desconexión afectiva. La comunicación terapéutica con estos pacientes requiere, entonces, un trabajo gradual de construcción de vocabulario emocional antes que de interpretación.
El desafío de comunicar el significado emocional
Lolas (2010) propuso pensar la alexitimia no solo como un rasgo de personalidad, sino como parte de un eje diagnóstico centrado en la comunicación del significado emocional, especialmente relevante en trastornos somatoformes. Según esta propuesta teórica, lo central no es tanto la ausencia de emoción, sino la dificultad para transformarla en un mensaje comunicable al otro (incluido el terapeuta). Esto tiene una implicancia clínica directa: el trabajo terapéutico puede entenderse como un proceso de “traducción” progresiva, en el que se ayuda al paciente a construir puentes entre la experiencia corporal/conductual y una narrativa emocional compartible.
Es importante señalar que se trata de una propuesta conceptual, sin datos empíricos primarios que la sustenten de forma directa. Aun así, ofrece un marco útil para pensar la intervención: en vez de preguntar “¿qué sentís?” de manera directa y abierta, puede resultar más productivo trabajar primero sobre el relato somático o conductual y acompañar, de a poco, la puesta en palabras del significado afectivo que ese relato podría estar portando.
Estrategias de comunicación basadas en evidencia
Clarificación emocional explícita
Un trabajo clásico de Hyer, Woods y Boudewyns (1991) sobre TEPT y alexitimia destacó la clarificación emocional como estrategia terapéutica central: ayudar al paciente a nombrar, diferenciar y matizar sus estados afectivos mejoraría el proceso terapéutico. En términos de comunicación en sesión, esto implica técnicas como:
- Ofrecer etiquetas emocionales tentativas (“podría ser bronca, podría ser angustia, ¿alguna de las dos te resuena más?”) en lugar de preguntas abiertas que exigen generar la palabra desde cero.
- Trabajar con escalas de intensidad emocional simples, que permitan graduar sin necesidad de precisión léxica inicial.
- Diferenciar explícitamente sensación corporal de emoción (“eso que contás en el pecho, ¿lo sentís como una emoción o como una sensación física?”).
Es un estudio antiguo y con limitaciones metodológicas (no se especifica un diseño de ensayo controlado robusto), por lo que sus hallazgos deben tomarse como orientación clínica razonable más que como evidencia de alta calidad.
Fomentar la divulgación emocional con foco interpersonal
Chaudhry y Sadiq (2021) evaluaron la eficacia de la psicoterapia interpersonal (IPT) sobre síntomas depresivos y alexitimia, observando una asociación con mayor divulgación emocional (emotional disclosure). El encuadre interpersonal de la IPT —centrado en vínculos actuales y en cómo se comunican las emociones dentro de esos vínculos— ofrece un terreno relativamente concreto (situaciones relacionales específicas) que puede ser más accesible para un paciente alexitímico que el trabajo puramente introspectivo. Si te interesa profundizar en el protocolo, podés revisar nuestra nota sobre IPT para depresión mayor.
En términos comunicacionales, esto sugiere priorizar preguntas ancladas en interacciones concretas (“cuando tu pareja dijo eso, ¿qué hiciste vos después?”) por sobre preguntas abstractas sobre el mundo interno, y usar el vínculo terapéutico mismo como espacio de práctica para nombrar lo que ocurre “acá y ahora” entre paciente y terapeuta.
La expresión emocional como pilar de la relación terapéutica
Peluso y Freund (2019), en un capítulo de referencia sobre relaciones terapéuticas efectivas, sintetizan evidencia que ubica a la expresión emocional como un elemento central del proceso de cambio, independientemente del marco teórico. Esto respalda la idea de que, con pacientes alexitímicos, el objetivo comunicacional no es solo “obtener información emocional” sino construir una relación en la que expresar (aunque sea de forma rudimentaria o no verbal) resulte seguro y valorado.
En la práctica, esto se traduce en intervenciones de validación progresiva —reconocer primero lo que el paciente sí puede comunicar (un gesto, un cambio de tono, una queja somática) antes de pedir una elaboración verbal mayor—. Para profundizar en cómo graduar la validación en sesión, puede ser útil revisar los niveles de validación de Linehan, aplicables también fuera del contexto de TLP.
Herramientas prácticas para la sesión
- Ampliar el vocabulario emocional de a poco: usar listas de palabras emocionales como apoyo visual, sin exigir precisión inmediata.
- Trabajar desde el cuerpo hacia la emoción: preguntar primero por sensaciones físicas y acompañar la hipótesis de qué emoción podrían estar señalando.
- Usar metáforas simples y concretas: las metáforas pueden funcionar como puente cuando el lenguaje emocional directo falla. Podés revisar estrategias específicas en nuestra nota sobre metáforas terapéuticas en sesión.
- Tolerar los silencios sin apurar la respuesta: el paciente alexitímico suele necesitar más tiempo de procesamiento interno; forzar la verbalización puede generar bloqueo. Sobre este punto, es útil la guía sobre el silencio terapéutico.
- Psicoeducar sobre la alexitimia: explicar de forma sencilla qué es y que no implica “no tener emociones”, sino dificultad para identificarlas, puede reducir la autoexigencia y la vergüenza del paciente.
- Priorizar registros conductuales sobre introspección pura: pedir que anote situaciones y reacciones corporales entre sesiones suele ser más viable que pedir un “diario emocional” tradicional al inicio del proceso.
Errores frecuentes al intervenir
- Interpretar la dificultad para nombrar emociones como resistencia o falta de motivación.
- Insistir repetidamente con la misma pregunta abierta (“¿qué sentís?”) esperando una respuesta distinta.
- Avanzar demasiado rápido hacia técnicas experienciales intensas (silla vacía, trabajo imaginativo profundo) sin haber construido antes una base mínima de vocabulario afectivo.
- Confundir ausencia de expresión verbal con ausencia de activación emocional real; muchas veces la activación fisiológica está presente aunque no se verbalice.
Conclusiones
La comunicación terapéutica con pacientes alexitímicos requiere ajustar el ritmo y el tipo de preguntas, priorizando la clarificación emocional progresiva, el anclaje en situaciones interpersonales concretas y la construcción de un vínculo donde cualquier forma de expresión (verbal, corporal o conductual) sea recibida como válida. La evidencia disponible, aunque limitada en volumen y calidad metodológica, converge en señalar que facilitar la identificación y divulgación emocional mejora el proceso terapéutico, independientemente del marco teórico de base.
Es importante sostener expectativas realistas: la alexitimia es un rasgo que puede modificarse parcialmente con el trabajo clínico, pero rara vez desaparece por completo en el corto plazo. El objetivo comunicacional razonable no es “hacer hablar de emociones” a toda costa, sino ampliar progresivamente el repertorio expresivo disponible para el paciente.
Preguntas frecuentes
¿La alexitimia es un trastorno o un rasgo de personalidad?
Se la considera habitualmente un rasgo dimensional, presente en distintos grados en la población general, y no una categoría diagnóstica independiente. Puede coexistir con diversos cuadros clínicos y modular la forma en que estos se expresan y comunican en sesión.
¿Se puede modificar la alexitimia con psicoterapia?
La evidencia disponible, aunque todavía limitada, sugiere que intervenciones centradas en la clarificación emocional y la divulgación afectiva (como algunos abordajes interpersonales) pueden asociarse a mejoras en la capacidad de identificar y comunicar emociones, aunque no se trata de una “cura” sino de un proceso gradual.
¿Qué hago si el paciente se frustra al no encontrar palabras para lo que siente?
Conviene normalizar esa dificultad explícitamente, bajar la exigencia de precisión verbal inmediata y ofrecer alternativas (escalas, listas de palabras, descripciones corporales) que reduzcan la presión comunicacional directa.
Referencias
- Lolas, F. (2010). Communication of Emotional Meaning, Alexithymia, and Somatoform Disorders: A Proposal for a Diagnostic Axis. Psychotherapy and Psychosomatics. https://doi.org/10.1159/000288327
- Hyer, L., Woods, M. G., & Boudewyns, P. A. (1991). PTSD and alexithymia: Importance of emotional clarification in treatment. Psychotherapy: Theory, Research, Practice, Training. https://doi.org/10.1037/0033-3204.28.1.129
- Chaudhry, M. N., & Sadiq, U. (2021). Efficacy of Interpersonal Psychotherapy on Major Depressive Disorder, Alexithymia and Emotional Disclosure. PJPPRP. https://doi.org/10.62663/pjpprp.v12i1.45
- Peluso, P. R., & Freund, R. R. (2019). Emotional Expression. En Psychotherapy Relationships that Work. https://doi.org/10.1093/med-psych/9780190843953.003.0012