El duelo complicado presenta un desafío particular en la consulta: la persona queda atrapada en un proceso de elaboración que no avanza, muchas veces por asuntos no resueltos con quien murió, por emociones que no encontraron cauce o por vínculos ambivalentes que la muerte dejó congelados. Frente a esto, la técnica de la silla vacía —originada en la Gestalt y desarrollada de forma sistemática dentro de la Terapia Focalizada en las Emociones (EFT)— se propone como una herramienta experiencial para activar y procesar esas emociones no resueltas.

No se trata de un recurso menor ni de un ejercicio dramático sin sustento técnico. Bien aplicada, la silla vacía tiene una lógica clínica clara: convoca la presencia simbólica de la persona fallecida (o de un aspecto interno del propio paciente) para que el afecto bloqueado pueda expresarse, ser validado y, eventualmente, transformarse. Mal aplicada —o aplicada sin evaluación previa— puede intensificar síntomas, generar retraumatización o reforzar patrones de evitación.

Este artículo ofrece un protocolo paso a paso basado en la literatura disponible más reciente sobre la técnica en duelo complicado, junto con las contraindicaciones y señales de alerta que conviene tener presentes antes de proponerla.

Qué es la técnica de la silla vacía y por qué se usa en duelo complicado

La silla vacía consiste en ubicar una silla desocupada frente al paciente, a la que se le atribuye la presencia de la persona fallecida (o de una parte interna, como una voz autocrítica). El paciente dialoga con esa silla, alternando en algunos momentos de posición para “responder” desde el lugar del otro. El objetivo no es lograr una catarsis puntual, sino facilitar el procesamiento emocional de contenidos no resueltos: culpa, enojo no expresado, palabras pendientes, necesidades de reconocimiento o perdón.

Dentro del modelo de EFT, esta intervención se enmarca en las llamadas tareas evocadoras de dos sillas, diseñadas específicamente para trabajar con “asuntos inconclusos” (unfinished business), un concepto central en la comprensión del duelo complicado desde este enfoque.

Fundamentos teóricos: de la Gestalt a la EFT

Si bien la técnica tiene su origen en la terapia gestáltica de Fritz Perls, su aplicación contemporánea al duelo complicado se apoya principalmente en el modelo de EFT desarrollado por Leslie Greenberg y colaboradores, que entiende la emoción como un proceso adaptativo que necesita ser activado, simbolizado en palabras y regulado para poder transformarse. Desde esta perspectiva, el duelo se complica cuando emociones primarias (tristeza, enojo legítimo, necesidad de apego) quedan bloqueadas por emociones secundarias (culpa paralizante, vergüenza) o por procesos evitativos.

También existen lecturas desde el psicodrama que enriquecen la comprensión técnica de la escena, poniendo el acento en la dimensión relacional y ritual del encuentro simbólico con la persona fallecida (Knittel, 2026). Esta mirada complementa el marco de EFT al subrayar el valor del “como si” escénico para habilitar contenidos que de otro modo permanecerían inaccesibles.

Protocolo paso a paso

Paso 1: Evaluación de indicación y alianza terapéutica

Antes de proponer la técnica es imprescindible evaluar tres cuestiones: la solidez de la alianza terapéutica, el nivel de estabilidad emocional del paciente y la presencia de asuntos inconclusos identificables (algo que el paciente no pudo decir, hacer o resolver con la persona fallecida). La silla vacía no es una intervención de primera sesión ni un recurso genérico para “todo duelo”; requiere que el paciente tenga suficiente capacidad de regulación emocional para tolerar la activación afectiva que produce.

Paso 2: Preparación de la escena

Se explica brevemente en qué consiste el ejercicio, sin sobreexplicar ni intelectualizar en exceso, y se pide consentimiento explícito. Es útil preguntar qué necesitaría decirle a la persona fallecida si estuviera presente, y a partir de esa respuesta construir el foco de la tarea. La silla se ubica físicamente (o, en telepsicología, se trabaja con una representación visual o un objeto simbólico) y se invita al paciente a imaginar a la persona sentada allí.

Paso 3: Diálogo evocador con la persona fallecida

El terapeuta guía al paciente para que hable directamente “a” la persona (no “sobre” ella), en primera persona y tiempo presente, favoreciendo la expresión de la emoción primaria subyacente. Frases guía como “decile eso mismo, ahora, mirándola” ayudan a mantener el foco experiencial y evitar que el relato se vuelva narrativo o distanciado.

Paso 4: Cambio de silla y activación de la voz interna

En muchos protocolos se invita al paciente a cambiar de silla y “responder” desde el lugar de la persona fallecida, lo que permite explorar necesidades de reconocimiento, perdón o validación que el paciente proyecta en esa voz interna. Este paso debe manejarse con cuidado: no se trata de inducir una respuesta “correcta”, sino de facilitar que emerjan los propios recursos internos del paciente.

Paso 5: Resolución y integración

El proceso avanza hacia una resolución cuando el paciente logra expresar la emoción bloqueada de manera más completa y, eventualmente, articular una posición interna nueva respecto del vínculo (por ejemplo, un perdón genuino, una despedida simbólica o el reconocimiento de una necesidad no satisfecha que ya no depende de la persona fallecida). No siempre se llega a un cierre completo en una sola sesión, y eso es clínicamente aceptable.

Paso 6: Cierre y anclaje

Es importante reservar tiempo para “bajar” al paciente del nivel de activación emocional, procesar verbalmente lo vivido y anclar la experiencia en el presente antes de finalizar la sesión. Preguntar “¿cómo te sentís ahora, en esta silla, en esta habitación?” ayuda a restablecer el marco de realidad.

Qué dice la evidencia disponible

La evidencia específica sobre la silla vacía en duelo complicado es todavía incipiente. El estudio más directo es un ensayo abierto (sin grupo control) que evaluó la aplicación de esta tarea dentro de EFT para duelo complicado, con resultados preliminares alentadores respecto a su viabilidad clínica y a cambios en los síntomas evaluados (Gamoneda, Jódar & Timulak, 2025). Un artículo complementario de los mismos autores detalla los aspectos de proceso que permiten que la tarea “funcione” en la práctica, aportando lineamientos aplicables a un protocolo como el descrito arriba (Gamoneda, Jódar & Timulak, 2026).

Es importante señalar las limitaciones metodológicas de esta base de evidencia: se trata de un diseño de ensayo abierto, sin aleatorización ni grupo control, con una muestra probablemente reducida, lo que impide extraer conclusiones firmes sobre eficacia comparada. Otras fuentes disponibles ofrecen evidencia indirecta: un estudio sobre conflictos entre padres e hijos (Kamra, 2024) explora el mecanismo emocional de la técnica en un contexto distinto al duelo, y un material de demostración clínica documenta su aplicación práctica dentro de EFT (Paivio, 2014), aunque sin datos sistemáticos de eficacia. La perspectiva desde el psicodrama (Knittel, 2026) es de carácter teórico-descriptivo, sin datos empíricos propios.

En síntesis: existe una base teórica sólida y un cuerpo de evidencia preliminar prometedor, pero no evidencia de alta calidad (ensayos aleatorizados controlados) que permita afirmar superioridad frente a otras intervenciones para duelo complicado. Esto no invalida su uso clínico, pero sí exige prudencia en cómo se comunica su respaldo empírico.

Cuándo evitar la silla vacía: contraindicaciones y señales de alerta

No toda persona en duelo complicado es candidata a esta técnica. Conviene evitarla o postergarla en las siguientes situaciones:

Ante la duda, una alternativa es introducir versiones más graduales (por ejemplo, cartas no enviadas o diálogos imaginados sin la puesta en escena física) antes de proponer la silla vacía en su forma completa.

Consideraciones éticas y de formación

La intensidad emocional que puede movilizar esta técnica exige que el profesional cuente con formación específica —idealmente en EFT o en enfoques experienciales afines— y con supervisión clínica disponible para los casos de duelo complicado. También es central el autocuidado del terapeuta, dado que acompañar procesos de duelo intenso de forma sostenida puede generar fatiga por compasión; en este artículo sobre fatiga por compasión y trauma vicario se aborda cómo evaluar ese desgaste con instrumentos validados. Asimismo, quienes trabajan con procesamiento emocional intenso pueden encontrar útil revisar los principios de reconsolidación emocional en Terapia de Coherencia, un marco que dialoga con la lógica de activar-y-transformar presente en la silla vacía.

Conclusiones

La técnica de la silla vacía ofrece un recurso experiencial valioso para trabajar asuntos inconclusos en duelo complicado, con fundamentos teóricos consolidados dentro de la EFT y una evidencia preliminar que empieza a documentar su aplicación específica en este cuadro. Sin embargo, esa evidencia todavía proviene de estudios con diseños limitados (ensayos abiertos sin grupo control), por lo que su uso debe sostenerse en el criterio clínico, la formación específica y una evaluación cuidadosa de la indicación caso por caso, más que en la expectativa de un resultado garantizado. Usada con responsabilidad —evaluando contraindicaciones, obteniendo consentimiento genuino y contando con la formación adecuada— puede constituir un aporte significativo dentro de un proceso terapéutico más amplio.

Preguntas frecuentes

¿La silla vacía sirve para cualquier tipo de duelo?

No. Está pensada específicamente para duelos donde existen asuntos inconclusos o emociones bloqueadas respecto de la persona fallecida, y su indicación depende de una evaluación clínica previa, no de la sola presencia de duelo.

¿Cuántas sesiones suelen necesitarse?

No hay un número fijo; la literatura disponible describe procesos que pueden requerir más de una aplicación de la tarea a lo largo del tratamiento, con momentos de preparación y de integración entre cada una.

¿Se puede aplicar en telepsicología?

Es posible adaptarla con representaciones visuales o simbólicas, aunque se recomienda mayor cautela dado que el control del entorno y la contención inmediata son más limitados a distancia.

¿Qué formación se necesita para aplicarla con responsabilidad?

Idealmente, formación en Terapia Focalizada en las Emociones o en enfoques experienciales/gestálticos, junto con supervisión clínica disponible para procesar casos complejos de duelo.

Referencias

  1. Gamoneda, J., Jódar, R., & Timulak, L. (2025). Emotion-Focused Therapy’s Empty-Chair Task for Complicated Grief: An Open Trial. Journal of Loss and Trauma. https://doi.org/10.1080/15325024.2025.2548238
  2. Gamoneda, J., Jódar, R., & Timulak, L. (2026). Emotion-Focused Therapy’s Empty-Chair Task for Complicated Grief: How to Make It Work. Counselling and Psychotherapy Research. https://doi.org/10.1002/capr.70084
  3. Kamra, A. (2024). Efficacy of Empty Chair Technique in Resolving Conflicts Between Parent-Child Relationships. International Journal of Neurolinguistics & Gestalt Psychology. https://doi.org/10.52522/ijngp.v4i1.4
  4. Knittel, M. (2026). Empty Chair Grief Work From a Psychodrama Perspective. Journal of Psychodrama, Sociometry, and Group Psychotherapy. https://doi.org/10.12926/8dyy0940
  5. Paivio, S. C. (2014). Emotion-Focused Therapy With Empty Chair Technique [Dataset]. PsycTHERAPY Dataset. https://doi.org/10.1037/v00544-001