El Imagery Rescripting (ImRs) es una técnica de intervención imaginativa que permite modificar el contenido y el significado emocional de recuerdos traumáticos, particularmente aquellos originados en la infancia. A diferencia de la exposición imaginal clásica, donde el objetivo es la habituación al recuerdo tal como ocurrió, el ImRs invita al paciente a intervenir activamente sobre la escena mental, introduciendo cambios que reparan la experiencia original y disminuyen su carga afectiva.

Esta herramienta se utiliza principalmente en el tratamiento del trastorno de estrés postraumático (TEPT) derivado de abuso sexual, maltrato físico, negligencia o experiencias de indefensión en la niñez, aunque también forma parte de protocolos integrados en terapia de esquemas y en algunos abordajes cognitivo-conductuales de tercera generación. Su lógica clínica parte de un supuesto sencillo: las imágenes mentales intrusivas no solo representan lo que pasó, sino que sostienen creencias centrales sobre uno mismo y sobre el mundo («soy indefenso», «nadie me protege», «esto es mi culpa»). Intervenir sobre la imagen, entonces, puede modificar también esas creencias.

En este artículo repasamos los fundamentos del ImRs, la evidencia disponible sobre su funcionamiento y un protocolo paso a paso pensado para la práctica clínica, sin perder de vista las limitaciones metodológicas de los estudios actuales.

¿Qué es el Imagery Rescripting?

El ImRs consiste en trabajar con una imagen mental de un recuerdo perturbador y, en un momento determinado del proceso, introducir cambios voluntarios en esa escena: la llegada de una figura protectora, la posibilidad de que el paciente adulto intervenga para frenar el daño, o la modificación del desenlace de la situación. El objetivo no es negar lo ocurrido ni reescribir la historia real, sino ofrecer al sistema de memoria una experiencia correctiva que compita con la representación original y permita procesarla de otro modo.

Esta lógica se relaciona con los modelos de reconsolidación de la memoria emocional, que proponen que un recuerdo reactivado queda temporalmente maleable y puede integrarse con nueva información afectiva. Quienes quieran profundizar en este marco teórico pueden revisar nuestro artículo sobre reconsolidación emocional y Terapia de Coherencia.

Fundamentos y evidencia disponible

La investigación sobre ImRs en trauma infantil todavía está en desarrollo, pero ya hay líneas de evidencia relevantes para la práctica clínica. Un estudio que comparó los mecanismos cognitivos implicados en EMDR e Imagery Rescripting en pacientes con TEPT relacionado con trauma infantil encontró que las cogniciones vinculadas al trauma cambian de manera significativa durante ambas intervenciones, lo que sugiere que el ImRs no solo reduce síntomas, sino que también actúa sobre las creencias centrales asociadas al recuerdo (Assmann et al., 2024).

Desde una perspectiva experimental, otro estudio analizó los efectos del ImRs y de la exposición imaginal sobre la memoria voluntaria de recuerdos traumáticos, aportando evidencia sobre cómo estas técnicas modifican no solo el malestar emocional sino también aspectos de la representación mnésica del evento (Ganslmeier et al., 2023). Este tipo de hallazgos ayuda a entender por qué el rescripting puede tener un efecto diferente —y en algunos casos complementario— al de la exposición pura.

En cuanto a diseños comparativos a gran escala, existe un protocolo de ensayo controlado aleatorizado que compara exposición imaginal e Imagery Rescripting específicamente en personas con TEPT por abuso sexual y físico en la infancia (van Hemert et al., 2024). Se trata de un protocolo de estudio, por lo que todavía no reporta resultados de eficacia, pero su descripción metodológica resulta útil para estructurar la secuencia clínica de sesiones. De manera similar, un protocolo de ensayo clínico evaluó ImRs solo versus ImRs combinado con terapia de esquemas en TEPT con comorbilidad de personalidad, población que suele tener antecedentes de trauma infantil complejo (van den End et al., 2021).

Un aporte adicional proviene de un ensayo controlado que estudió cómo la vergüenza y la culpa relacionadas con el trauma predicen la evolución de los síntomas durante ImRs y exposición imaginal (Øktedalen, Hoffart y Langkaas, 2014). Este hallazgo tiene implicancias prácticas directas: sugiere que, en pacientes con altos niveles de vergüenza o culpa asociados al recuerdo, puede ser necesario ajustar el ritmo o el foco de la intervención.

Limitaciones de la evidencia: buena parte de estos estudios son protocolos de investigación aún sin resultados de eficacia publicados, tienen tamaños muestrales acotados, o comparan ImRs con otra técnica activa (dificultando aislar su efecto específico). Los hallazgos sobre memoria y cogniciones provienen de diseños distintos entre sí, por lo que la integración de resultados debe hacerse con cautela.

Protocolo paso a paso

El siguiente protocolo integra elementos comunes a los estudios revisados y a la práctica clínica habitual del ImRs. No sustituye la formación específica en la técnica ni la supervisión clínica, especialmente en casos de trauma infantil complejo o comorbilidad severa.

Fase 1: Evaluación y psicoeducación

Fase 2: Activación de la imagen traumática

Fase 3: Reescritura (rescripting)

Fase 4: Integración y cierre

El número de sesiones dedicadas a ImRs varía según el protocolo y la complejidad del caso; algunos diseños de investigación estructuran el trabajo en varias sesiones semanales dedicadas específicamente a la técnica, como puede verse en el protocolo de van Hemert et al. (2024).

Consideraciones clínicas y contraindicaciones

ImRs frente a otras técnicas de exposición imaginal

El ImRs comparte con la exposición imaginal el trabajo con la imagen mental del trauma, pero se diferencia en el objetivo: mientras la exposición busca la habituación mediante la permanencia sostenida en el recuerdo sin cambios, el ImRs introduce una intervención activa sobre la escena. Los estudios comparativos disponibles sugieren que ambas técnicas pueden tener efectos distintos sobre la memoria voluntaria y sobre las cogniciones asociadas al trauma, lo que hace pensar en abordajes complementarios más que excluyentes (Ganslmeier et al., 2023; Assmann et al., 2024).

Quienes trabajan con protocolos estructurados de TEPT pueden encontrar útil comparar el ImRs con otras alternativas revisadas en el blog, como la terapia de procesamiento cognitivo (CPT) o la Written Exposure Therapy, especialmente al momento de decidir qué técnica se ajusta mejor al perfil del paciente y a los recursos disponibles.

Conclusiones

El Imagery Rescripting ofrece un marco estructurado para intervenir sobre recuerdos traumáticos de la infancia, actuando tanto sobre el malestar emocional como sobre las creencias centrales asociadas al trauma. La evidencia disponible, aunque todavía en desarrollo, apunta a mecanismos de cambio cognitivo y de memoria voluntaria que sustentan su uso clínico, y varios ensayos controlados en curso permitirán en los próximos años precisar mejor su eficacia comparativa frente a otras técnicas de exposición imaginal.

Como toda técnica que trabaja directamente con material traumático, el ImRs requiere formación específica, evaluación previa cuidadosa del paciente y criterio clínico para ajustar el ritmo del proceso, especialmente en casos de trauma infantil complejo, disociación o alta comorbilidad.

Preguntas frecuentes

¿El Imagery Rescripting reemplaza a la exposición imaginal?

No necesariamente. Ambas técnicas trabajan con la imagen mental del trauma pero con objetivos distintos: la exposición busca habituación, el ImRs busca una intervención activa sobre el contenido de la escena. La evidencia sugiere que pueden usarse de forma complementaria según el caso.

¿Se puede usar ImRs sin formación específica en la técnica?

No se recomienda. El trabajo con material traumático de alta intensidad emocional requiere entrenamiento clínico específico, supervisión y capacidad para manejar activación emocional intensa o eventual disociación durante la sesión.

¿Es necesario haber trabajado antes la estabilización emocional del paciente?

En muchos casos sí, particularmente cuando hay disociación significativa o baja tolerancia a la activación emocional. La evaluación previa de estos aspectos es parte central del protocolo antes de avanzar a las fases de activación y reescritura.

Referencias

  1. Assmann N, Rameckers SA, Schaich A, Lee CW, Boterhoven de Haan K, Rijkeboer MM, Arntz A, Fassbinder E (2024). Childhood-related PTSD: the role of cognitions in EMDR and imagery rescripting. European Journal of Psychotraumatology. https://doi.org/10.1080/20008066.2024.2397890
  2. van Hemert MTC, de Jong PM, Vanaerschot G, Brouwer TR, Zoon JS, Gunst E (2024). Posttraumatic stress disorder following childhood sexual and physical abuse: a study protocol for an 11-week randomised controlled trial comparing imaginal exposure and imagery rescripting. European Journal of Psychotraumatology. https://doi.org/10.1080/20008066.2024.2358683
  3. Ganslmeier M, Ehring T, Wolkenstein L (2023). Effects of imagery rescripting and imaginal exposure on voluntary memory. Behaviour Research and Therapy. https://doi.org/10.1016/j.brat.2023.104409
  4. van den End A, Dekker J, Beekman ATF, Aarts I, Snoek A, Blankers M, Vriend C, van den Heuvel OA, Thomaes K (2021). Clinical Efficacy and Cost-Effectiveness of Imagery Rescripting Only Compared to Imagery Rescripting and Schema Therapy in Adult Patients With PTSD and Comorbid Cluster C Personality Disorder: Study Design of a Randomized Controlled Trial. Frontiers in Psychiatry. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2021.633614
  5. Øktedalen T, Hoffart A, Langkaas TF (2014). Trauma-related shame and guilt as time-varying predictors of posttraumatic stress disorder symptoms during imagery exposure and imagery rescripting—A randomized controlled trial. Psychotherapy Research. https://doi.org/10.1080/10503307.2014.917217