Sentir que no merecemos estar en el lugar donde estamos, temer que en cualquier momento se descubra que “no sabemos lo suficiente” o atribuir los buenos resultados terapéuticos a la suerte más que a la propia competencia son experiencias mucho más comunes entre psicólogos clínicos de lo que suele reconocerse en voz alta. Este conjunto de vivencias, conocido como fenómeno o síndrome del impostor, no es exclusivo de quienes recién egresan: aparece también en profesionales con años de trayectoria, supervisores y docentes universitarios.
Durante mucho tiempo se lo abordó como una anécdota personal o una cuestión de “baja autoestima” a resolver en terapia individual. Sin embargo, la evidencia disponible —aunque todavía limitada y mayormente proveniente del campo médico— sugiere que el fenómeno del impostor tiene relaciones consistentes con variables de bienestar profesional como el burnout, la fatiga por compasión y la satisfacción laboral (Clark et al., 2021). Esto lo convierte en un tema relevante no solo para la salud mental individual del terapeuta, sino también para la calidad del ejercicio clínico y la sostenibilidad de la profesión.
En este artículo revisamos qué dice la evidencia disponible sobre prevalencia, factores de riesgo asociados y estrategias de afrontamiento aplicables a la práctica clínica y a los espacios de formación y supervisión en psicología.
¿Qué es el fenómeno del impostor?
El fenómeno del impostor fue descripto originalmente como un patrón psicológico caracterizado por la sensación persistente de incompetencia intelectual o profesional, a pesar de contar con evidencia objetiva de logros y capacidades. Quienes lo experimentan suelen atribuir sus éxitos a factores externos (suerte, ayuda de terceros, error de evaluación) y sus fracasos a limitaciones personales estables.
En profesionales de salud mental, este patrón adquiere matices particulares: la naturaleza subjetiva del trabajo clínico, la ausencia de métricas de “éxito” tan claras como en otras disciplinas y la exposición constante al sufrimiento ajeno pueden intensificar la sensación de no estar haciendo lo suficiente o de no ser lo bastante competente para acompañar procesos complejos.
Prevalencia y contexto de la evidencia disponible
La mayor parte de la evidencia sistematizada sobre el fenómeno del impostor proviene del campo médico, con estudiantes y profesionales de medicina como población predominante. Una revisión de alcance (scoping review) reciente identificó prevalencias variables según el instrumento de medición utilizado y la etapa formativa, además de factores de riesgo recurrentes como el perfeccionismo, ciertos rasgos de personalidad, el género y el momento de la carrera profesional (Chua et al., 2025).
Si bien esta revisión no se centra en psicología clínica, sus autores plantean que el marco conceptual es transferible a otras profesiones de ayuda que comparten características estructurales similares: alta exigencia académica, evaluación constante por pares y superiores, y responsabilidad directa sobre el bienestar de terceros. Es importante señalar esta limitación: la evidencia específica sobre psicólogos clínicos como población diferenciada todavía es escasa, por lo que buena parte de las conclusiones se apoyan en extrapolaciones razonables desde el campo médico.
Factores de riesgo asociados
A partir de la evidencia revisada, pueden identificarse algunos factores que aparecen de forma recurrente asociados al fenómeno del impostor en profesionales de la salud:
- Perfeccionismo: una revisión de literatura encontró una relación consistente entre perfeccionismo, fenómeno del impostor y peores resultados de salud mental —ansiedad, depresión, burnout— en profesionales y estudiantes de medicina (Thomas & Bigatti, 2020).
- Etapa formativa y transiciones profesionales: los primeros años de práctica clínica independiente, el pasaje de la formación de grado a la práctica supervisada, o la asunción de nuevos roles (supervisión, docencia, gestión) suelen actuar como disparadores.
- Rasgos de personalidad y variables sociodemográficas: la revisión de Chua et al. (2025) señala al género y a ciertos rasgos de personalidad como factores asociados, aunque con hallazgos heterogéneos entre estudios.
- Ambigüedad inherente al trabajo clínico: la falta de indicadores objetivos e inmediatos de “éxito terapéutico” puede alimentar la incertidumbre sobre la propia competencia, especialmente en abordajes de largo plazo o con población compleja.
En una línea complementaria, síntesis teóricas del campo señalan que el fenómeno del impostor se vincula también con mayores niveles de ansiedad, depresión y baja autoestima, aun cuando no constituye por sí mismo una categoría diagnóstica (Garba et al., 2024). Este marco ayuda a entender por qué, en la práctica clínica, el fenómeno rara vez aparece de forma aislada: suele entrelazarse con otras formas de malestar psicológico que conviene identificar y, de ser necesario, abordar en espacios terapéuticos adecuados.
Relación con burnout y fatiga por compasión
Uno de los hallazgos más relevantes para la práctica clínica proviene de un estudio realizado específicamente con profesionales de salud mental: el fenómeno del impostor se asoció positivamente con burnout y fatiga por compasión, y negativamente con la satisfacción por compasión (Clark et al., 2021). Es decir, no se trata solo de una vivencia subjetiva incómoda, sino de un factor que puede erosionar de forma directa el bienestar profesional y, por extensión, la calidad del vínculo terapéutico que se ofrece a los pacientes.
Esta relación cobra sentido si pensamos en la fatiga por compasión y el burnout como procesos acumulativos: si a la carga emocional propia del trabajo clínico se le suma la sensación constante de no ser lo suficientemente competente, el desgaste tiende a intensificarse. Quienes quieran profundizar en la evaluación de estos procesos pueden consultar nuestro artículo sobre fatiga por compasión y trauma vicario con la escala ProQOL.
Estrategias de afrontamiento con respaldo preliminar
La evidencia sobre intervenciones específicas todavía es incipiente, pero una revisión de alcance sobre intervenciones educativas en el ámbito de la salud identificó algunas estrategias con utilidad preliminar (Siddiqui et al., 2024):
- Psicoeducación sobre el fenómeno: simplemente nombrar y explicar el patrón —entender que es un fenómeno frecuente y estudiado, no una falla de carácter— puede reducir su intensidad al desnaturalizar la creencia de que “solo me pasa a mí”.
- Espacios de mentoría y supervisión: contar con referentes que compartan abiertamente sus propias dudas y errores de trayectoria ayuda a desmontar la idea de la competencia como un estado fijo y sin fisuras.
- Talleres grupales entre pares: los espacios de intercambio entre colegas en situaciones similares permiten normalizar la experiencia y compartir estrategias concretas. En este sentido, los formatos de intervisión clínica ofrecen un canal natural para trabajar este tema; podés ver más en nuestra nota sobre grupos de intervisión entre pares y prevención del burnout.
Es importante remarcar que la calidad metodológica de los estudios primarios incluidos en esta revisión es en general baja o media, con escasos ensayos controlados aleatorizados. Por lo tanto, estas estrategias deben entenderse como orientaciones razonables y no como protocolos validados con alto nivel de evidencia.
El trabajo sobre la autocrítica y el diálogo interno
Más allá de las intervenciones grupales o educativas, buena parte del fenómeno del impostor se sostiene en un diálogo interno autocrítico muy arraigado. Trabajar directamente sobre esa voz interna crítica —tanto en espacios de supervisión como en terapia personal— puede ser un complemento útil. Para quienes buscan herramientas experienciales de trabajo sobre la autocrítica, puede resultar de interés nuestro artículo sobre la silla del terapeuta interno y el chairwork para la autocrítica. Asimismo, cuando el malestar asociado se intensifica, retomar un espacio de terapia personal puede ser una alternativa razonable; sobre este punto conviene revisar la evidencia disponible en terapia personal del terapeuta: evidencia y cuándo retomarla.
El rol de la formación y las instituciones
Si el fenómeno del impostor está atravesado por variables estructurales —cultura de exigencia académica, evaluación constante, ambigüedad del éxito clínico—, las respuestas exclusivamente individuales tienen un alcance limitado. Algunas líneas de acción a nivel institucional que se desprenden de la literatura revisada incluyen:
- Incorporar contenidos sobre el fenómeno del impostor en la formación de grado y posgrado, normalizando su existencia antes de que se instale como un problema silencioso.
- Promover culturas de supervisión donde el error y la duda profesional puedan expresarse sin temor a sanciones informales o pérdida de reputación.
- Diseñar espacios de mentoría entre profesionales de distintos niveles de experiencia, no solo entre pares del mismo nivel.
Conclusiones
El fenómeno del impostor en psicólogos clínicos es una experiencia frecuente, con bases conceptuales sólidas provenientes principalmente del campo médico y con evidencia directa —aunque todavía escasa— en profesionales de salud mental. Su asociación con burnout, fatiga por compasión y menor satisfacción por compasión lo posiciona como un factor relevante para el bienestar profesional y, de forma indirecta, para la calidad del trabajo clínico que se ofrece a los pacientes.
Las estrategias con mayor respaldo preliminar combinan psicoeducación, mentoría, espacios de intercambio entre pares y trabajo sobre la autocrítica interna, tanto en supervisión como en terapia personal. Sin embargo, es central sostener una lectura cautelosa de la evidencia: buena parte de los estudios disponibles son transversales, correlacionales, con muestras heterogéneas y provenientes de otras profesiones de ayuda, lo que limita las conclusiones definitivas sobre causalidad y sobre la eficacia específica de las intervenciones en psicología clínica.
Preguntas frecuentes
¿El síndrome del impostor es un diagnóstico clínico?
No. Se trata de un fenómeno psicológico descriptivo, no de una categoría diagnóstica reconocida en los manuales clasificatorios. Puede coexistir con cuadros de ansiedad o depresión, pero no equivale a ellos.
¿Solo lo sienten los psicólogos que recién empiezan?
No necesariamente. Aunque las transiciones formativas y los primeros años de práctica independiente suelen ser momentos de mayor vulnerabilidad, la evidencia muestra que también aparece en profesionales con trayectoria, especialmente ante nuevos roles como la supervisión o la docencia.
¿Tener dudas sobre la propia competencia siempre es síndrome del impostor?
No. Cuestionar el propio desempeño de forma puntual y proporcional a la dificultad de un caso es parte de una práctica reflexiva saludable. El fenómeno del impostor se distingue por su persistencia, su desproporción respecto de la evidencia objetiva de competencia y su impacto sostenido en el bienestar.
¿Qué puede hacer un servicio o institución para abordarlo a nivel colectivo?
Incorporar el tema en espacios de formación y supervisión, fomentar una cultura donde el error se pueda discutir abiertamente y promover instancias de mentoría e intervisión entre profesionales de distintos niveles de experiencia.
Referencias
- Clark, P., Holden, C., Russell, M., & Downs, H. (2021). The Impostor Phenomenon in Mental Health Professionals: Relationships Among Compassion Fatigue, Burnout, and Compassion Satisfaction. Contemporary Family Therapy. https://doi.org/10.1007/s10591-021-09580-y
- Thomas, M., & Bigatti, S. (2020). Perfectionism, impostor phenomenon, and mental health in medicine: a literature review. International Journal of Medical Education. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32996466/
- Chua, S. M., Tan, I. Y. K., Thummachai, M. E., Chew, Q. H., & Sim, K. (2025). Impostor syndrome, associated factors and impact on well-being across medical undergraduates and postgraduate medical professionals: a scoping review. BMJ Open. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40669926/
- Siddiqui, Z. K., Church, H. R., Jayasuriya, R., Boddice, T., & Tomlinson, J. (2024). Educational interventions for imposter phenomenon in healthcare: a scoping review. BMC Medical Education. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38191382/
- Garba, R., Coleman, C., & Kelley, T. (2024). The impostor phenomenon and mental health. En The impostor phenomenon: Psychological research, theory, and interventions. https://doi.org/10.1037/0000397-004